martes, 22 de febrero de 2011

Rehab

Pues después de una gran carrera, viene el obligado afloje (favor de no malpensar, es un término serio del deporte, no me refiero a otro tipo de "aflojes"), que en realidad son los kilómetros o el ejercicio que más duele de todo el maratón...no son los 42, ni los 21 (en mi caso) que se corren en el evento, sino los 5-6 kilómetros que se tienen que correr 2 días después de la carrera...
Y viene la reincorporación a la vida normal, nuevamente a hacer dieta, dejar los carbohidratos, planear la siguiente meta, volver a batallar para bajar escaleras (no entiendo por qué duelen tanto), bajar de la cámara y volver a ver las fotos del maratón, colgar la medalla en su lugar, volver a platicar la hazaña a los amigos...
Todo esto forma parte del proceso de rehabilitación física, mental y espiritual que supone una meta de esa naturaleza, no hay nada que se le parezca...
Esto contrasta a lo que pienso cuando voy corriendo en la carrera, y veo a las personas que acuden a ver el evento detrás de las bambalinas, con un café en la mano, totalmente secos, sin frío, ni hambre, ni cansancio...y pienso...por qué no puedo ser como ellos?
Pero hoy prefiero sentir el dolor, seguir sintiendo las piernas duras, sentir que se estiran los músuclos despacio al nadar la menos distancia que pueda nadar una persona...
Hoy me alegro de poder tener un cuerpo qué rehabilitar, no todos lo tienen...aprovechémoslo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario