Hoy en realidad llevo prácticamente todo el día, pensando en una lectura/reportaje que escribió el señor Rubén Romero, a quien no tengo el gusto de conocer, pero sí de leer de vez en cuando vía facebook.
Comparto, a su nombre, este interesante y motivador reportaje, creo que no tengo más palabras que decir el día de hoy...
ZONA DE CONFORT, Rubén Romero
(EL NORTE, 26-Mar-2011).- La vida moderna ofrece comodidades difíciles de rechazar: Un elevador evita tener que subir escaleras y un carro evita tener que caminar largas distancias. Un calentador evita sentir frío y el aire acondicionado evita el calor. Se come con regularidad para evitar el hambre y para evitar el dolor hay analgésicos.
El hecho es que la vida moderna nos permite y, en muchos casos, nos acostumbra a vivir dentro de lo que pudiera llamarse "zona de confort". De acuerdo con eso lo ideal sería vivir dentro de esa zona la vida entera.
Lo ideal sería mantenernos dentro de esos límites que pudieran entenderse como la frontera con la incomodidad.
Pero hay otras maneras de pensar; hay quienes opinan que vivir dentro de la zona de confort nos hace crecer débiles y vulnerables, pero no sólo en lo físico, también en lo emocional, en el carácter.
¿Qué mueve a una persona a escalar el Everest?
Héctor Ponce de León, quien hizo cumbre en esa montaña por el lado norte en 1996, comentó que algo que mueve a un montañista a intentar una hazaña de esa naturaleza es el deseo de probarse a sí mismo y de olvidarse de las comodidades, para enfrentar riesgos que deberá resolver con inteligencia y con carácter, además de con su fortaleza física.
Desde luego que tratar de escalar el Everest no está al alcance de todos. Hay razones que van desde lo físico hasta lo económico que delimitan esa opción.
Sin embargo, hay una alternativa para deportistas urbanos que Ryan Lamppa, de USA Track and Field, llama "El Everest de los deportes" que, toda proporción guardada, puede ser una excelente opción para salir de la zona de confort, y para probarse a sí mismo: correr un maratón.
No hace falta profundizar mucho para entender que levantarse temprano para correr 30 kilómetros es salir de la zona de confort.
Tampoco hace falta profundizar mucho para darse cuenta de que al entrenar para correr un maratón se deberá renunciar a muchas actividades sociales, que lejos de demandar grandes esfuerzos son magníficas oportunidades de autogratificación.
Sin embargo, a pesar de todo eso, cada día hay más gente corriendo maratones. Cada día hay más aspirantes a alcanzar su Everest urbano. Parece que la recompensa vale la pena ¿Ya empezaste a entrenar?
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