Pues sí, hoy me quedé a la mitad del entrenamiento, no porque quisiera sino porque de plano no me alcanzó el tiempo para terminar...por lo que me vi obligada a hacer algo que espero no tenga que volver a vivir en la vida: proseguir el entrenamiento al medio día, y no solo eso, sino que no tuve el valor de decirle a la gente que tuve que hacer doble entrenamiento, con solo 4 o 5 horas de diferencia entre uno y otro...fue cansadísimo...
Creo que en realidar admitirlo y pensar que está bien, sería el equivalente a admitir que estoy rebasando la línea de lo normalmente permisible a los ojos de los demás, por lo que hoy, decidí mentir...
Y en realidad los que entrenamos para algo mentimos todo el tiempo, ya sea para decir a nuestros compañeros tiempos más optimistas en nuestras carreras ("voy por solo 2:05 en el medio maratón", cuando en realidad por dentro sabemos que vamos por 2:03), nos mentimos a nosotos mismos diciendo que "ya casi no nos duele la rodilla" al correr, mentimos al decir que no nos cuesta trabajo levantarnos del sofá o de la cama, a la hora que sea, para emprender el entrenamiento del día.
Nuestras actitudes están basadas en mentir, pero algo que jamás haremos será mentir sobre lo hermoso que es para nosotros seguir en esta travesía, sobre lo increíble que es escribir sobre el tema aunque nadie nos lea, sobre lo impresionante que es seguir vivos y con energía a pesar de todo el esfuerzo y cansancio físico y mental...
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