Hoy recibí el correo de una buena amiga, que tras cancelar mi asistencia a su evento cumpleañero de mañana, me escribió "extraño la vieja Lilo"...
Específicamente qué extrañaría? Mi ser potencialmente depresivo e inconforme? Mi persona acomplejada y preocupada por las superficialidades de la vida? Aquella persona que sólo acumulaba grados de alcohol en su cuerpo sin preocuparse por su salud y sus metas personales?
Y no digo que la gente que dedique sus fines de semana a divertirse como Dios manda esté en un error o tenga problemas de algún tipo, sino más bien creo que es digno de admirarse el hecho de que una persona pueda seguir siendo fiel a sí mismo sin la necesidad de factores externos tales como el reconocimiento social por una afición que se lleva a cabo, situación que posiblemente me represente una necesidad, tras carecer de una personalldad específicamente definida.
El ejercicio nos cambia a todos, tener metas personales dintintas a lo que la vida nos impone como responsabilidad tiene un precio alto de pagar, pero una satisfacción intangible que sólo pocas personas podrían entender...
Claro que yo también extraño divertirme de noche, bailar borracha un sábado cualquiera, y trasnocharme sin pensar en el mañana; pero posiblemente eso no se comparará jamás con la satisfacción de lograr mis objetivos.
Me he convertido en una de esas personas enamoradas, obsesionadas, apasionadas de uno mismo.
No hay vuelta atrás, esta soy yo, y como tal hay que aceptarme...
Posiblemente en otras fechas volveré a ser la de antes, pero con mas seguridad y confianza en mí misma, porque seguramente habré logrado lo que hace algunos meses me propuse, lo que hoy construyo, por lo que este fin de semana me es imposible acompañar a mi amiga en su festejo cumpleañero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario